200 versículos con todas las palabras «amor» · EVBM
Y en aquella misma noche Jehová se le apareció y le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, tu padre; nada temas, porque yo estoy contigo; te bendeciré y multiplicaré tu simiente por amor de Abraham, mi siervo.
Y cuando sus hermanos vieron que su padre lo prefería en amor a todos ellos, le tuvieron odio y no podían dirigirle una palabra amistosa.
Mostrad, pues, amor al extranjero, ya que fuisteis extranjeros en Egipto.
Y sucederá que, si te dice: No saldré de tu lado, por cuanto siente amor por ti y por tu casa, y se halla bien a tu lado,
Vosotros mismos habéis visto cuanto Jehová vuestro Dios ha obrado contra todas estas naciones por amor de vosotros; porque Jehová vuestro Dios ha sido quien ha combatido por vosotros.
Siento angustia por ti, Jonatán, hermano mío; muy dulce fuiste para mí; tu amor hacia mí fue maravilloso, superior al amor de las mujeres.
Entonces comprendió David que Jehová lo había afirmado como rey sobre Israel, y había engrandecido su reino por amor de su pueblo Israel.
Y dijo David: ¿Queda todavía alguno de la casa de Saúl, para mostrarle bondad por amor de Jonatán?
Y le dijo David: No tengas miedo, porque ciertamente te mostraré bondad por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa.
Después Amnón sintió hacia ella un aborrecimiento grandísimo, tanto que el odio que le tuvo superó el amor con que antes la había querido. Y le dijo Amnón: Levántate y vete.
Eran de aquellas naciones sobre las cuales Jehová había advertido a los hijos de Israel: No os unáis a ellas, ni ellas se unan a vosotros; pues sin duda harán que vuestro corazón se incline hacia sus dioses. Con amor se aferró Salomón a estas mujeres.
Sin embargo, no arrancaré todo el reino; antes bien daré una tribu a tu hijo, por amor de David mi siervo y por amor de Jerusalén, la ciudad que he escogido.
No obstante, por amor de David, Jehová su Dios le concedió una lámpara en Jerusalén, levantando a su hijo después de él y afirmando a Jerusalén;
Con todo, Jehová no quiso destruir a Judá, por amor a David su siervo, conforme le había prometido darle siempre una lámpara, a él y a sus hijos.
David comprendió que Jehová lo había afirmado como rey sobre Israel, pues su reino había sido engrandecido en gran manera por amor de su pueblo Israel.
a nadie dejó que los oprimiera; más aún, por amor a ellos castigó a reyes,
Vuelve, Jehová, libra mi alma; sálvame, te ruego, por amor de tus misericordias.
Por amor de tu templo, que está en Jerusalén, te llevarán regalos los reyes.
Socórrenos, Dios de nuestra salvación, por la honra de tu nombre; líbranos y borra nuestros pecados por amor de tu nombre.
Puesto que ha fijado en mí su amor, por eso lo libraré; lo colocaré en las alturas, pues ha conocido mi nombre.
Con todo, los salvó por amor de su nombre, a fin de manifestar su gran poder.
Y se acordó de su pacto por amor a ellos, y se dolió conforme a la abundancia de sus misericordias.
En pago de mi amor me son adversarios: mas yo me entrego a la oración.
Me han pagado con mal el bien, y con aborrecimiento mi amor.
Por amor a mis hermanos y compañeros diré ahora: Haya paz dentro de ti.
Sea para ti cierva amable y corza agraciada; que sus pechos te sacien en todo tiempo, y vive siempre cautivado por su amor.
Ven, hartémonos de amores hasta el alba; consolémonos con deleites de amor.
El odio provoca disputas; pero el amor tapa todos los pecados.
Mejor es un plato de verduras donde hay amor que un buey engordado donde hay odio.
Quien encubre una falta busca el amor; pero quien la repite desune a los amigos más allegados.
Vale más la reprensión franca que el amor encubierto.
Pues todo esto lo medité en mi corazón, hasta llegar a declarar que los justos y los sabios, con sus obras, se hallan en la mano de Dios: ningún hombre conoce amor ni odio por todo lo que tiene ante sí.
También su amor, su odio y su envidia han perecido ya; y no les queda parte alguna, jamás, en cosa alguna de cuantas se hacen bajo el sol.
Béseme con los besos de su boca: pues tu amor es mejor que el vino.
Atráeme, y correremos tras de ti: el rey me ha introducido en sus aposentos: nos gozaremos y nos alegraremos en ti, recordaremos tu amor más que el vino: los rectos te aman.
A una manada de caballos de los carros de Faraón te he comparado, oh amor mío.
Cual lirio entre los abrojos, tal es mi amor entre las hijas.
Me condujo a la casa del banquete, y el amor era el estandarte que sobre mí alzaba.
Sostenedme con tortas de pasas, reanimadme con manzanas: pues desfallezco de amor.
Os conjuro, hijas de Jerusalén, por las gacelas y las corzas de los campos, a que no despertéis ni remováis a mi amor hasta que a él le plazca.