Apocalipsis 4:1–6. 1 Después de esto miré, y he aquí que en el cielo había sido abierta una puerta; y aquella primera voz, la que había oído como de trompeta, hablando conmigo, decía: Sube acá, y te haré ver lo que ha de ocurrir en lo sucesivo. 2 Al instante me hallé en espíritu; y vi un trono instalado en el cielo, y sobre el trono uno que estaba sentado. 3 Y el sentado era de aspecto semejante al jaspe y al sardio; y en torno al trono había un arco iris, parecido en su apariencia a la esmeralda. 4 Y rodeaban el trono veinticuatro asientos; y sobre los asientos vi sentados a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, y con coronas de oro sobre sus cabezas. 5 Del trono salían relámpagos, truenos y voces; y ante el trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete Espíritus que pertenecen a Dios. 6 Delante del trono se extendía algo como un mar vitreo, igual al cristal; y en el centro del trono y en torno a él, cuatro seres vivientes colmados de ojos por delante y por detrás.